Los departamentos de bomberos de Soledad y Gonzales enfrentan un futuro sombrío luego de que las Medidas A y B —impuestos a las parcelas en cada ciudad que habrían brindado financiamiento a los departamentos de bomberos— fracasaran en las urnas con el 49 y 47 por ciento de los votos, respectivamente, quedando muy lejos de los dos tercios necesarios para ser aprobadas.
“Estamos en un clima muy desfavorable”, dice Megan Hunter, administradora de la Ciudad de Soledad, señalando que la vida diaria se ha vuelto menos asequible con los precios más altos de la comida y la gasolina.
Ambas ciudades enfrentan ahora decisiones difíciles para seguir financiando sus departamentos de bomberos en tiempos presupuestarios complicados.
Gonzales redujo varios programas recreativos, incluyendo actividades acuáticas, deportes y programas para después de la escuela, y despidió a algunos empleados de tiempo parcial. Esto le ahorró a la Ciudad $500,000 que serán reorientados a los servicios de bomberos.
Aun así, la Administradora de la Ciudad de Gonzales, Carmen Gil, dice que si no pueden encontrar otra fuente de financiamiento, la Ciudad podría tener que cerrar su departamento de bomberos.
“Si no encontramos una nueva fuente de ingresos, no podremos costear un departamento de bomberos”, dice Gil. Señala que Gonzales no tiene los recursos para contratar al Distrito Regional de Protección contra Incendios del Condado de Monterey ni a Cal Fire.
Soledad está considerando medidas similares para reducir los gastos. El concilio aprobó un presupuesto provisional el 10 de junio que será revisado en agosto, y los recortes podrían estar en el horizonte.
Soledad ya tiene un contrato con Cal Fire. Se espera que los tiempos de respuesta sigan siendo los mismos, pero sin la Medida A, no se sumará un tercer bombero a todos los turnos como esperaban los funcionarios. (La Asociación Nacional de Protección contra Incendios recomienda cuatro; muchos departamentos operan con tres).
Soledad está solicitando subvenciones, las cuales podrían proporcionar financiamiento para personal durante tres o cuatro años.
Ambos concilios presentaron medidas similares en la boleta electoral con la esperanza de generar ingresos para cubrir el costo del aumento de personal, reemplazar equipos obsoletos y atender el alto volumen de llamadas de una población en crecimiento. En Soledad, las llamadas se han duplicado en la última década; en Gonzales, las llamadas casi se han triplicado en 20 años, según funcionarios de cada ciudad.
Ambas ciudades están explorando otras fuentes de ingresos a través del desarrollo económico. Gil espera que una vez que la nueva planta de tratamiento de aguas residuales industriales de Gonzales —de $27 millones y con una capacidad de 1 millón de galones por día— esté en funcionamiento, las empresas del Parque de Negocios Agrícolas de Gonzales puedan expandirse.
En los últimos años, Soledad ha atraído varios negocios nuevos a la ciudad, incluyendo Dutch Bros. Coffee, Panda Express y Tractor Supply Co., pero esto no se ha traducido en suficientes ingresos, dice Hunter.
Ambas ciudades podrían considerar agregar medidas fiscales en la boleta electoral en el futuro, pero esa opción parece más desalentadora. La boleta electoral de noviembre incluirá una propuesta a nivel estatal que requerirá dos tercios de los votos para aprobar impuestos locales especiales (actualmente, algunas medidas requieren el 50 por ciento).
Hunter señala que las ciudades dependen de los ingresos fiscales locales para financiar los servicios. “Podría ser devastador para el gobierno local”, afirma.