Ante los retos, Lynette Fitzgerald es una persona firme. Como directora de beneficios comunitarios de Salinas Valley Health, luchó durante varios años para que la clínica móvil de SVH fuese aprobada para el Programa de Vacunas para Niños (VFC, por sus siglas en inglés) de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Este programa federal permite a los proveedores autorizados aplicar vacunas infantiles gratuitas a familias que no pueden costearlas.
Debido a que la clínica móvil puede llegar a pacientes pobres en zonas rurales y barrios de bajos recursos, Fitzgerald consideró que tornarse en proveedora del VFC era una prioridad, no solo para proteger a los niños de enfermedades comunes, sino también para ayudar a las escuelas.
Los administradores la llamaban para preguntarle si la clínica móvil podía visitar sus escuelas para administrar las vacunas requeridas, ya que, de lo contrario, tendrían que sacar a los niños no vacunados del salón, lo que supondría una pérdida de fondos estatales por cada día de ausencia.
“Les dije: ‘Tenemos que encontrar la manera de conseguir estas vacunas’”, afirma.
El CDC rechazaba reiteradamente la solicitud de SVH dado que las vacunas deben conservarse a temperaturas concretas en refrigeradores o congeladores de grado médico y requieren un estricto control de registros. El CDC proporciona las vacunas de forma gratuita a los proveedores del VFC.
Resuelta a dar con la forma de convencer a las autoridades federales de que las vacunas podían administrarse de forma segura mediante la clínica móvil, el año pasado consiguió el equipo de refrigeración requerido para almacenar las vacunas en su oficina y transportarlas a diario a la clínica móvil. También desarrolló un proceso para llevar un registro detallado de cada dosis recibida del CDC y administrada.
Su perseverancia fue fructífera. En julio pasado, la clínica móvil fue aprobada como proveedora del Programa de Vacunación para Niños (VFC, por sus siglas en inglés). La primera vacunación del VFC se llevó a cabo el 4 de agosto. Desde entonces, la clínica ha podido administrar unas 400 vacunas a unos 150 niños. El valor de estas vacunas supera los 60.000 dólares.
“La aprobación del VFC nos ha ayudado enormemente a que los niños que las necesitan reciban vacunas importantes”, afirma Fitzgerald.
Ahora, el programa se está implementando directamente en las escuelas con distritos asociados. La primera clínica móvil visitó una escuela secundaria de Salinas el viernes 1 de mayo para un evento de “regreso a clases” donde se administraron las vacunas necesarias para ingresar a la preparatoria en otoño.
Para recibir la vacuna VFC, los beneficiarios deben ser menores de 18 años y estar asegurados por Medi-Cal o no tener seguro médico. Las personas de origen indígena americano o nativo de Alaska también califican. Las vacunas son gratuitas y SVH no cobra por administrarlas, aunque los proveedores pueden cobrar. Las personas que visitan la clínica móvil no necesitan ser pacientes de SVH.
Asimismo, la clínica móvil funciona como un centro de atención de urgencias móvil con dos consultorios, un laboratorio, un área de registro y otras áreas de trabajo. Su personal puede brindar servicios básicos de atención de urgencias para afecciones como laceraciones, dolor de garganta, infecciones de las vías respiratorias superiores y otras, además de exámenes médicos.

